Hasta que la vida os separe

Los amantes de Pesadilla antes de Navidad ya pueden deleitarse con esta película que llegó a la gran pantalla en España el día 28 de octubre y que os aseguro que no os dejará mal sabor de boca. Nos encontramos de nuevo con una película llena de oscuridad, romanticismo y un ambiente gótico propio de Tim Burton. Un romanticismo que puede hacernos recordar a Gustavo Adolfo Bécquer en sus leyendas o Edgar Allan Poe con sus cuentos.
Con esta película, Burton vuelve a aventurarse con la técnica del stop-motion, pero esta vez con más novedades, lo cual permite que los gestos de los muñecos sean más reales que en Pesadilla antes de Navidad. Esta técnica, como expliqué anteriormente, es muy complicada y lenta pero tiene a su favor que puedas experimentar la sensación de estar dentro de ese mundo. Con la nueva era digital se pensaba que dicha técnica desaparecería, pero al menos mientras siga existiendo artistas como Tim Burton o los creadores de Wallace & Gromit: la maldición de las verduras, seguiremos viendo películas que la usen.
Un aspecto muy interesante es la caracterización de mundos opuestos. Tim Burton siempre ha mostrado un cierto interés por contrastar esas dos realidades, como la vida real y la fantástica imaginada por el protagonista de Big Fish, el cutre y hortera mundo de los vivos en Bitelchús contra el surrealista y cómico mundo de los muertos, o la tenebrosa y fría casa de Eduardo Manostijeras en contraste con el armonioso, colorido y “prefabricado” pueblo vecino; esta vez no iba a ser menos e incluso lo hace de tal forma que consigue que te entren ganas de bajar al mundo de los muertos.
Por otro lado los personajes que conforman el trío amoroso son tan dulces, inocentes, simpáticos, que realmente si tuviéramos que elegir entre quedarnos con Victoria o con la novia cadáver, no sabríamos qué decidir. Yo quizás me quedaría con la novia cadáver, ya que parece más “viva”, más alegre. Entre otros personajes podemos encontrar un gusano que actúa como conciencia de Emily a modo de Pepito Grillo ya que ésta tiene literalmente la cabeza hueca.
En parte me recuerda algunos momentos a Romeo y Julieta, quizás por la similitud de esos instantes.
Aunque algunas partes pueden llegar a ser escalofriantes si nos imaginamos en esa situación (como cuando la novia cadáver está persiguiendo a Víctor), la línea que sigue la película está basada en el humor e incluye varias partes muy conmovedoras, como el encuentro entre los muertos y los vivos.
Apta para todos los públicos, quizás podría calificarse como infantil por la mayoría de las canciones. Aún así, el trabajo de Elfman nos vuelve a impresionar en líneas generales (aunque alguna canción pueda llegar a aburrir al público adulto).
En fin, una película que nos habla del poder liberador del amor, un amor capaz de dejar sentir su fuerza incluso en la otra vida.


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